miércoles, 23 de febrero de 2011

se te ocurre cual pudo ser esa palabra?

Claro que no,Olimpia!!
A buena hora me hiciste esta pregunta. De verdad yo habia pensado exactamente en la misma question, hace unos anos   investigue un monton sobre el naciemento de la lengua y de la comunication entre los seres humanos, siempre me fascino,especialmente para descubrir el origen de una frase: "Luke.i'm your father".
Me dedique profundamente en esta busqueda.
Empece por internet, la informacion era minima, nunca mostraban el origen de la palabra, solamente sus vertientes gramaticales.Con internet sin respuestas, fue a buscar en las bibliotecas. Durante mucho tiempo indague en libros religiosos e historicos, nada, no tenian respuestas. Hablaban de la palabra, pero la de cristo.
Fue entonces cuando me hablaron de un tal Homero Grifin, professor de la universidade de cambridge, que estaba, en ese momento, escribiendo una tesis sobre el origen de las palabras. Con curiosidad, me fui a Inglaterra.
Llegue a tierras britanicas y tras un corto viaje hasta cambridge, finalmente llegue a mi destino. Fui directamente a la secretaria de la faculdad de Historia, pergunte por el profesor y por suerte, me llevaron hasta el.
Era como yo esperaba, tipico ingles, alto, pelo gris y muy bien vestido. Me presente y explique las razones de mi obsesion, el professor lo entendio.
Hablamos durante horas, sobre origen de culturas, la influencia de las palabras y su mundo. Yo esperaba por el momento, el momento de entender el inicio de las palabras y cual habria sido la primera, como habia sido creada. Mucho tiempo de espera, pero ese momento no llegaba, hasta que yo hice la pregunta: "cual fue la primera palabra?".
Bien, la respuesta no fue la que yo esperaba."no se".
Claramente me quede desilucionado.
Volvi a portugal y me dije a mi mismo que no pensaria nunca mas en esta question... hasta hoy!! gracias Olimpia, ahora se que supere mi obsesion.
Infelizmente poca gente se cree esta historia.

y tu Clare tienes alguna historia que, aunque sea verdad, las personas piensan que es mentira??

martes, 15 de febrero de 2011

¿Por qué es tan difícil encontrar en internet un diccionario que no se invente la traducción de las palabras?


Por la misma razón por la que el artista piensa que su cuadro nunca está terminado. O el escritor se pregunta cuándo debe poner la palabra Fin en su obra. ¿No veis la relación?

Os lo explicaré. Veréis, dentro de internet vive un señor muy estresado. Este señor es de una sabiduría inmensa, pero tiene un problema. Le han encargado escribir un poema universal, que hable de todas las cosas que existen en el mundo. Es decir, le han encargado escribir un diccionario. Y, de paso, traducirlo a todos los idiomas, incluidos el kinyarwanda y el arameo.

Imaginaos la cara de felicidad que se le puso cuando le dijeron que había sido el elegido para esta gran tarea. Él, Gumersindo Pérez, que nunca había sido más que un ratón de biblioteca, elegido para vivir en Internet y ser el gran escritor de todo lo que existe. ¡Iba a ser más grande que María Moliner!

Sin embargo, pasada la emoción de los primeros días, ahora Gumersindo sufre muchísimo, no sabéis cuánto. Los problemas empezaron cuando descubrió la subjetividad. Desde entonces ya no puede dormir tranquilo. Le han jodido bien. 

Se pregunta cómo puede ser que la palabra Yo signifique algo tan diferente para él y para ti. Piensa que el número uno, en su cabeza, siempre fue de color rojo. Pero ahora le atormenta la duda de pensar si el mismo número, en la cabeza de otra persona, es de color azul. Ya ni siquiera tiene claro qué es eso que llamamos color rojo, o color azul ni a qué narices nos referimos cuando hablamos de subjetividad. ¿Acaso es su subjetividad la misma que la nuestra?

Por si fuera poco, con todos los problemas que tiene ya Gumersindo, acaba de caer en la cuenta de que las palabras están en constante movimiento. Todos los días, en cualquier lugar del mundo, hay una nueva palabra que se crea, se encuentra con otras palabras y se reproduce. Y ya ha nacido otra palabra. ¡Son peores que los conejos, no paran! 

Así que Gumersindo tampoco puede parar. Sigue añadiendo palabras y palabras, se enorgullece de la magnitud de su propia obra, a la vez que se deprime pensando que nunca la acabará. Siempre podría ser más perfecta, más precisa, más universal. Nunca está satisfecho, nunca puede poner Fin a su obra. ¡Ah, que angustia le invade!

Un día como hoy, Gumersindo decide rebelarse. Se dice “Si todos tienen derecho a inventarse palabras ¿por qué no podría hacerlo yo?” 

Empieza su pequeña revolución con sutiles matices que añade a las traducciones de Google Translate. Ahora al traducir las palabras, nunca significan exactamente lo mismo en un idioma y en otro. 

Continúa su insurrección agregando palabras inventadas por él mismo que no significan nada en ningún idioma oficial. Wachisnei. Piticleitor. Aliquindar.

A veces incluso, se cachondea abiertamente de todos nosotros. Si no os lo creéis pinchad en este link y dadle al botón de escucha. ¡Así se las gasta Gumersindo!

En fin, ahora que ya sabéis quién está detrás de la invención de traducciones en Internet, Gumersindo se pregunta si alguien sería capaz de decirle cuál fue la primera palabra que se inventó en el mundo. La va a poner en un cartel bien grande, para acordarse de ella todos los días ¡maldita sea!. 
Joao ¿se te ocurre cuál pudo ser esa palabra?.

lunes, 14 de febrero de 2011

¿por qué crees que cuando no podemos reírnos (por ejemplo cuando estamos en clase) es cuando nos dan los mayores ataques de risa?

Porque cuchicheamos. Las cosas parecen mas bonita y mas misteriosa cuchicheando. Intenta decir que quieres a alguien gritando en el medio de la calle, esto funciona al máximo en las peliculas, y por suerte o mala suerte no vivimos en peliculas (por suerte, diría yo, que vida infeliz vivir en Scream), al revés si lo dices cuchicheando parece mas romántico, da igual cual sea el contexto.
Lo mismo con las canciones. Aunque nos gustaría muchísimo cantar gritando rollo Iggy Pop, entonamos mucho mas cuando cantamos en voz baja (lo siento para todas las rock star fracasadas y indignadas que están leyendo esto blog, aunque creo que no sean muchas).
Podría hablarte (o hàblaros, si las rockstar fracasadas hayan decidido continuar a leer este blog porque les gusta el uso despropósito de paréntesis) de las bases sociológicas y psicológicas de como el cuchicheo haga las cosas mas interesante, pero no sè si de verdad estè alguna y he terminado mi bonus diario de visitas a wikipedia; por eso tienes que dar por echo que lo que te digo sea la verdad absoluta. Para hacerte las cosas mas fáciles (ya se que me he perdido todas la rockstar fracasadas y amantes de paréntesis y dejo de usar el plural), imagina que lo que voy a decirte te lo estè cuchicheando.
Seguro que te parece mas interesante, verdad? Esta es la prueba sociológica y psicológica que necesitaba.
Y aquí vuelvo a tu pregunta, exactamente lo mismo pasa por ejemplo cuando estamos en clase.Todas la cosas que decimos aunque no sean las mas interesantes o las mas divertidas, de repente parecen las mas interesantes y divertidas, porque nosotros, y solo nosotros somos los afortunados destinatarios de el cuchicheo (lo siento rockstar, os los habeis perdido). Añades a todo eso un poquito amor por el riesgo, un montón de predisposición natural para hacer unas planchas y el difuso sentido de el humor de nuestra clase, como de todas las otras en que hemos estado,claro, y los mayores ataques de risas están mas que explicados.
Ahora, sè que mi próxima pregunta tiene que estar relacionada con algo de este texto y, aunque tu no lo vea Olimpia, te aseguro que està; por eso puedes contestarme a el porque sea tan difícil encontrar en internet un diccionario que no se invente la traducción de las palabras?

domingo, 13 de febrero de 2011

Manu, de tu pasado, ¿cual ha sido el mejor momento que has vivido?

La verdad es que esta pregunta, aunque en principio parecía fácil de responder, me ha hecho pensar más de la cuenta. Echando la vista al pasado he llegado a la conclusión de que no soy capaz de decidirme por solamente "un mejor momento" de los que he vivido porque en realidad creo que mi vida, afortunadamente, está llena de buenos momentos repletos de risas. No se si debe a que me lo he pasado extraordinariamente bien o a que tengo una facilidad pasmosa para eliminar de mi memoria los malos recuerdos.

De todas formas he de reconocer que soy de los que prefiere los pequeños instantes a los grandes momentos. Por ejemplo, hay veces que esperas algo determinado durante mucho tiempo, con muchas ganas, impacientemente. Y al final, cuando llega el momento tan esperado resulta que no es como pensabas, o si lo era, pasa demasiado deprisa. Porque el tiempo no deja de ser el tiempo, y corre increíblemente rápido cuando lo pasamos bien.

Yo, como ya he dicho antes, prefiero los pequeños instantes que pasan cualquier día normal, que consiguen hacerte pasar un buen rato. Por eso me encantan las anécdotas. Porque una anécdota no te hace reír una sola vez en tu vida, sino que cada vez que la cuentas, aunque sea la quincuagésima vez en un mes, acabas riendo. Porque a menos que te falle la memoria, cada vez que la cuentes volverás a vivir ese momento. Mi vida está llena de estas anécdotas, quizás sea porque soy bastante idiota y procuro rodearme de gente que sea al menos tan idiota como yo. Y es lo que tenemos los idiotas, que cuando nos juntamos solemos hacer idioteces, que pasan a denominarse anécdotas.

Pero bueno, aprovechando esta pregunta que me ha lanzado Fede, me gustaría hacer una pequeña reflexión acerca la importancia de los pequeños momentos, sin ponerme demasiado trascendental. Me refiero a esos momentos del día a día que pasan casi desapercibidos ante nuestros ojos, pero que tienen una importancia vital. Porque por muy complicada que sea tu existencia, o por muchos problemas que puedas tener, siempre hay tiempo para esbozar una sonrisa. Se que esto suena muy cursi, pero es lo que pienso. Porque creo que en estos detalles, y sobre todo, en saber disfrutarlos es donde reside la felicidad.

Ahora puede que entendáis un poco mejor por qué no he sido capaz de seleccionar un solo momento de mi vida. Porque ahora puede que comprendáis que para mí, el simple hecho de quedar a tomar una caña con mis amigos para reír un rato, puede ser el uno de los mejores momentos de mi vida.

Y tú Martina, supongo que te gustará reír igual que a mí, pero ¿por qué crees que cuando no podemos reírnos (por ejemplo cuando estamos en clase) es cuando nos dan los mayores ataques de risa?
Para responder a tu pregunta voy a tirar del refranero español. Todos hemos oído mil veces lo de "cualquier tiempo pasado es mejor" o eso otro de "virgencita virgencita que me quede como estoy". Muchos pensarán que sólo se trata de frases hechas, vacías de contenido alguno. Los que piensan así suelen ser los adalides de la novedad, siempre ansiosos por encontrar las palabras adecuadas, aquellas que sólo les pertenecen a ellos por ser de esa exclusiva raza de creativos y así se deslizan por la página en blanco buscando, encontrando, juntando palabras como si de una contraseña secreta se tratara. Hasta que dan con la tecla. O al menos eso creen ellos. Pero yo no quiero mentir, a mí me interesa mucho la cultura popular, siempre y cuando no venga de esa máquina de disfunciones emocionales llamada Telecinco.

El caso es que estas frases del principio me sirven para contestar a la pregunta sobre el pasado. Utilizaré la última, la de la virgen y todo eso de quedarse igual, y trataré de enunciarla de forma diferente, para satisfacer a los puristas y ver si así logró engañarles. Veamos, qué significa esa frase. A estas alturas todos hemos vivido lo suficiente para temernos lo peor. No es que nuestra vida sea un asco por completo, pero sí hemos podido ver lo que se esconde detrás de la sonrisa profident. Y no es precisamente de color blanco . Así que aquí estamos, haciendo lo que quiera que estemos haciendo, rellenando un blog con palabras, tomando café o jugando a algún juego de facebook que se llame mehanrobadoelamorville y pidiendo prestados corazones a nuestros vecinos para recomponer el nuestro. Eso en el mejor de los casos porque algunos de nosotros los tenemos reventados en trocitos tan pequeños que eso ya no hay quien lo arregle y nos parecemos a esos otros a los que se les ha secado el ser por dentro y ya ni sentimos ni nada y no podemos preocuparnos por minucias como si alguien se siente solo los domingos por la noche. Para eso se han inventado las pastillas, para no tener que molestar a los amigos que de todas maneras no se iban a  molestar porque no pueden ni sentir. Se acabó la empatía.

Pero si es verdad que aún estamos aquí y no hemos explotado es que hay algo que nos impulsa a continuar a agarrarnos a lo que tenemos como sea porque sabemos que seguir avanzando significa casi siempre perder algo, un segundo, un pelo, un amigo, así que nos ponemos de rodillas y mirando al cielo decimos: virgencita virgencita que me quede como estoy. Y no es la imagen del valiente, del héroe de las películas, pero es lo que nos queda, una especie de oración de cultura popular que se dice con la boca pequeña por miedo a molestar a quien no debemos. Creo , Erika, que es por algo parecido a esto por lo que nos empeñamos en agarrarnos al pasado. Pero Manu, de tu pasado, ¿cual ha sido el mejor momento que has vivido?

sábado, 12 de febrero de 2011


Erika, ¿qué derecho tiene el tiempo a entrometerse en nuestros asuntos?

En el baúl de mi padre, que por costumbre, ya te lo imaginaras mas que viejo y roído por ratas, encontré lo que ahora denominare respuesta. Un papel ya mal visto por su tono sepia y por todas las huellas de los lectores despreciables, como yo, contenía la frase que espero que aun tenga algún matiz de verdad, el lector  de este párrafo tendrá que hacer de juez. Mi padre escribía a su padre, “ mas sabe el diablo por viejo que por diablo”.

Esa cosa amorfa, pegajosa, inodora, fastidiosa, insaboro, permanente, parece artífice de desgracia, ese personaje inexistente, injusto, desleal, seductor parece  solo un asesino, eso que hoy denominamos tiempo, tornara las caras a  indudable gris plateado,  señalara cada uno de sus acciones en cada rincón del cuerpo, y marcara como un sello cada paso que este a dado, como pliegues sutiles de la mano, no serás  en ese entonces mas que un lienzo de su propia obra de arte. Y aunque esto suene ya tenebroso por esencia y por referentes de lo cotidiano, como la que pasas con afán para llegar a  clase, o la que no puede llevar una bolsa de la panadería hasta su casa, y aquel que se sienta en la misma banca a temblar con sus cigarrillo, no es la peor parte del tiempo, envejecer considéralo un regalo, cuando te de la espalda, y le pidas a gritos caminar lento, no tener fuerza y sostener las cosas así sea con la molesta vibración.

A ese personaje que hoy consideras sin derecho, que hoy no quieres  prestar atención, al que no agendas, al que no miras, al que no quieres abrirle la puerta, te hará golpear con tantas fuerzas que los nudillos sangraran de desesperacion, y solo pedirás una prologa de su compañía, 5 minutos mas para un café con el, para decir lo que tu mente invade, para decir lo que otra vez por egoísmo solo tu consideras importante, tus asuntos, y esperas que el este una vez mas callado al otro lado de la mesa.

Será entonces con el que entiendas, que nunca fueron enemigos, siempre la pasaron bien, y que con el vinieron los mejores recuerdos, que siempre estuvo de tu lado, que solo se requiere darle la importancia de su paso, y el momento preciso a su opinión, para querer pasar toda la vida en su compañía.

Entonces isa si me preguntas que derecho tiene el tiempo de entrometerse en nuestro asuntos, te diré que ninguno, pero como toda relación es reciproca será este quien  dirá que no tienes derecho para entrometerte en los asuntos  de el, así que a lo mejor sea mejor considéralo tu mejor amigo, tu mejor aliado, tu mejor consejero, el mejor de las compañías, el que mejor espera, el que te enseñara, y el que te mostrara que como cualquier relación con el tiempo, la persona cobra la importancia, y tendrás ahí la suerte de darle tiempo al tiempo. no vaya ser que cuando quieras tomarte un café, sea el quien tenga algo mejor que hacer.


FEDE ¿porque insistimos en prolongar el pasado?

jueves, 10 de febrero de 2011

Isabel ¿Por qué el queso huele a plastilina?

Por la misma razón que el chocolate a veces puede contener trazas de frutos secos, amigo Pablo.

Te pondré en situación. Nos encontramos en algún lugar de china, donde las fábricas se amontonan contra el cielo gris plomizo. Es tan temprano que la nube de contaminación aún no se ha levantado sobre los edificios de la ciudad. En ese estado se la conoce vulgarmente como niebla.

En el número tres de una calle con un nombre impronunciable vemos nuestra fábrica de quesos para untar, variedades azul, de cabra y tex-mex. Como sabrás, son ideales para acompañar patatas fritas. Y si son patatas fritas de Peggy Sue, es una salsa idealísima.
Alrededor vemos naves con los interiores más dispares. Fábricas de cemento, de chocolates, de folios perfumados, de pomos de puerta.
Pero la que más destaca entre todas ellas es la fábrica de plastilina por sus chimeneas de colores y por las toneladas de bloques en forma de estrella, rectángulo y corazón que hay amontonados en el lado derecho del recinto esperando que en occidente hagan un pedido. El número marcado junto a la verja verde, es, curiosamente el tres. Entre el césped y las hormigas podemos observar al uno metalizado que la acompañaba.

Por la carretera de cemento circulan unas ruedas acompañadas un camión, acompañadas de unas legañas que están pegadas a un conductor. Saludad a Akino, aunque no creo que se entere; conduce distraído desoyendo alguna canción tradicional china. Si la tarareo puede que te suene, es una de las canciones que aparece en el disco que le regalan a todo asiático que abre un restaurante chino.

Akino lleva veinte años sosteniendo el mismo volante. Solo Guan Yu, Dios de la verdad, sabe cuántas mañanas realizando el mismo recorrido: de su casa al almacén, del almacén a la fábrica, de la fábrica al cigarro, del cigarro al retrete y vuelta a empezar. Veinte años que se han deslizado con rapidez gracias a la vaselina que transporta en su camión, tara de 30.000 kg y que parecen dirigirse sin frenos hacia la monotonía infinita de la fábrica de plastilina.

Y vuelta a empezar. Akino y su desidia crónica están hoy mal dormidos y peor despertados. Coge las curvas con la delicadeza de un luchador de la WWWE. El camión se contonea y finalmente cae enamorado sobre nuestra fábrica de quesos, variedades azul, de cabra y tex-mex, derramando parte de su amor lubricado en el interior de uno de los bidones. Concretamente y como ya intuirás, en el de queso variedad tex-mex.

Después de esto, todo es ruido de sirenas, improperios que no traduciremos por decencia, una baja laboral indefinida, y una tarrina de queso para untar pegada a la nariz de Pablo que asegura que su olor es como de plastilina.

Algunos dicen que la culpa de este suceso es de la dichosa niebla, que te acaba nublando, pero no sé, Erika, ¿qué derecho tiene el tiempo a entrometerse en nuestros asuntos?

miércoles, 9 de febrero de 2011

Pablo ¿cuándo me vais a dar una alegría?


Lectores del blog, Pablo Ramos os odia.

Y no por ser el elegido a inaugurar esta página a la que no damos ni siquiera titulado decentemente. No, os detesto y me dais asco sólo por seguir este blog. Éste y en realidad cualquiera en el que os paréis para comentar en el mundo virtual que nos rodea. Si realmente tenéis tiempo de leer esta basura de comentario es que vuestra vida es una auténtica mierda que ni merece ser vista en un último flash antes de pasar al otro lado. Tampoco pienso darte ninguna alegría, María. No es porque no quiera, sino porque soy incapaz. Te estarás preguntando por qué, ya que fuiste tú la que lanzaste esta pregunta. De hecho, lo más probable es que no tenga ni que llamarte la atención con una frase potente al principio del texto. Sí, se que te vas a leer esto aunque sea un aburrimiento, aunque el escrito no tenga ritmo o los párrafos estén mal diferenciados. Es la diferencia entre pagar por escribir y cobrar por leer. Tenía que salir ganando en algo.

El por qué del cual no puedo hacerte feliz es mas bien un problema generacional. Y te diré por qué:

Se suponía que con la aparición de Internet todos seríamos más libres, nos democratizaría, pero lo único que nos ha administrado es la visión de cualquier vídeo ridículo en la red y el acceso las 24 horas a la pornografía. Puedes escoger hasta el tamaño de tetas, pies, culo…incluso si la quieres bizca o con patas de gallo.

¿Qué fue de la gente que se ponía a escribir un libro, un escrito, un artículo? Nuestra generación ahora “bloggea”. ¿Qué fue de aquellas buenas conversaciones profundas que se tenían antes cara a cara? Ahora se chatea. Cada día parecemos más retrasados. Involucionamos hasta la edad de los cavernícolas a pasos tan agigantados como idiotas se hacen un blog. La realidad de esta vida que nos rodea no es otra que esta: un capullo pseudo-comunicándose con otro capullo sobre qué capullada hizo otro capullo a millones de kilómetros y decidió colgarlo en una página en la cual lo vieran el resto de capullos.

Si nos dedicáramos más a la escritura y a las relaciones reales podríamos realmente aprovechar esta oleada de nuevas tecnologías como las blackberries, los Iphones, los smartphones, los ordenadores… creadas para servir un fin mayor que ver el último vídeo de un mono estornudando mientras se está comiendo sus propias heces. Parece que ahora esta tecnología está en manos de pajilleros con el único fin de saciarse y satisfacerse a base de morbo y toneladas de sexo artificial.

Ya no tenemos ni idea de lo que es coger un bolígrafo. De lo que es desconectar de la tecnología y plasmar lo que sentimos en una hoja de papel. No sabemos vivir sin las redes sociales. Y menos sin escribir gilipoyeces como “ntc” o “tqm”. De hecho ni sabemos lo que es escribir. Cuando caminamos por la calle estamos ensimismados con lo que pone el móvil y no levantamos la cabeza al cielo. ¿Qué está la humanidad en penitencia? Ya no recitamos ningún poema a cualquier mujer para cortejarla. Ahora es cuestión de mandarle “un privado”. Se dice que somos la generación basura. La que no hemos tocado ni un libro en nuestra vida. La que no tenemos ni idea de nada. La que nos lo han dado todo hecho y en bandeja de plata. ¿No te das cuenta con qué te ha tocado lidiar?

Y tú, María, aún me preguntas para cuando una alegría

(Mi siguiente pregunta va para Isabel: ¿Por qué el queso de untar olía a plastilina?).