domingo, 13 de febrero de 2011

Manu, de tu pasado, ¿cual ha sido el mejor momento que has vivido?

La verdad es que esta pregunta, aunque en principio parecía fácil de responder, me ha hecho pensar más de la cuenta. Echando la vista al pasado he llegado a la conclusión de que no soy capaz de decidirme por solamente "un mejor momento" de los que he vivido porque en realidad creo que mi vida, afortunadamente, está llena de buenos momentos repletos de risas. No se si debe a que me lo he pasado extraordinariamente bien o a que tengo una facilidad pasmosa para eliminar de mi memoria los malos recuerdos.

De todas formas he de reconocer que soy de los que prefiere los pequeños instantes a los grandes momentos. Por ejemplo, hay veces que esperas algo determinado durante mucho tiempo, con muchas ganas, impacientemente. Y al final, cuando llega el momento tan esperado resulta que no es como pensabas, o si lo era, pasa demasiado deprisa. Porque el tiempo no deja de ser el tiempo, y corre increíblemente rápido cuando lo pasamos bien.

Yo, como ya he dicho antes, prefiero los pequeños instantes que pasan cualquier día normal, que consiguen hacerte pasar un buen rato. Por eso me encantan las anécdotas. Porque una anécdota no te hace reír una sola vez en tu vida, sino que cada vez que la cuentas, aunque sea la quincuagésima vez en un mes, acabas riendo. Porque a menos que te falle la memoria, cada vez que la cuentes volverás a vivir ese momento. Mi vida está llena de estas anécdotas, quizás sea porque soy bastante idiota y procuro rodearme de gente que sea al menos tan idiota como yo. Y es lo que tenemos los idiotas, que cuando nos juntamos solemos hacer idioteces, que pasan a denominarse anécdotas.

Pero bueno, aprovechando esta pregunta que me ha lanzado Fede, me gustaría hacer una pequeña reflexión acerca la importancia de los pequeños momentos, sin ponerme demasiado trascendental. Me refiero a esos momentos del día a día que pasan casi desapercibidos ante nuestros ojos, pero que tienen una importancia vital. Porque por muy complicada que sea tu existencia, o por muchos problemas que puedas tener, siempre hay tiempo para esbozar una sonrisa. Se que esto suena muy cursi, pero es lo que pienso. Porque creo que en estos detalles, y sobre todo, en saber disfrutarlos es donde reside la felicidad.

Ahora puede que entendáis un poco mejor por qué no he sido capaz de seleccionar un solo momento de mi vida. Porque ahora puede que comprendáis que para mí, el simple hecho de quedar a tomar una caña con mis amigos para reír un rato, puede ser el uno de los mejores momentos de mi vida.

Y tú Martina, supongo que te gustará reír igual que a mí, pero ¿por qué crees que cuando no podemos reírnos (por ejemplo cuando estamos en clase) es cuando nos dan los mayores ataques de risa?

1 comentario: